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BOLETIN Nº 12 - JUNIO 2008 PDF Imprimir E-Mail

ORIGEN Y CONTROL DE CONCENTRACIONES ECONOMICAS

Sample ImageEl autor analiza los efectos de las prácticas colusivas que pudieran generar las concentraciones económicas de grandes empresas, correspondiendo al Estado proporcionar a los ciudadanos seguridad de que éstas no se presentarán.

Leer el artículo completo en "Biblioteca virtual", sección Artículos.

COMENTARIOS SOBRE EL ORIGEN Y CONTROL DE CONCENTRACIONES ECONÓMICAS
 
Héctor Enrique Lama More[1]
 
1.- Introducción.
 
En las sociedades cuyas economías marchan al ritmo de las leyes del mercado, donde el precio de las mercancías debería estar determinado por la oferta y la demanda, la tendencia ha sido siempre al control –en algunos casos absoluto- de dichos mercados por un grupo económico o un reducido grupo de empresas; ello les permite imponer condiciones unilaterales en el mercado y obtener beneficios extraordinarios, afectando –en muchos casos- gravemente a los consumidores.
 
Dicha tendencia resulta “natural” atendiendo a que el fin de las empresas privadas o de los grupos económicos es el lucro –y no el interés social-, o la aspiración de un incremento cada vez mayor de utilidades o beneficios económicos. Tal situación lleva de modo inevitable a la unión o concentración de grupos económicos o empresariales, que se asocian, fusionan o coordinan entre ellos para la obtención de mayores beneficios o beneficios extraordinarios, superiores a los que percibirían si se mantienen separados o respetando las llamadas “reglas” del mercado. Ello sucederá no solo en mercados territorialmente identificados o delimitados, también se presenta en los supuestos de expansión o apertura de nuevos mercados en el ámbito internacional.
 
Las prácticas monopólicas que son consecuencia, en muchos casos, de las citadas concentraciones económicas, buscan normalmente restringir la producción, incrementar los precios y obtener beneficios superiores a los que percibirían normalmente en un mercado con natural competencia.
 
Se ha sostenido que la existencia de una sana competencia en el mercado constituye una garantía, al consumidor, de una buena calidad de los bienes o servicios que ofrecen; un precio razonable de los mismos; sin embargo, como es lógico, si la búsqueda del empresario es el máximo beneficio, cada empresa aspirará a estar sola en el mercado y producir solo lo que se requiere en el mismo y obtener ganancias seguras; y si no fuera posible estar sola en el mercado, terminará concertando o coludiéndose con las otras empresas para mantener sus beneficios –no siempre en ventaja al consumidor-. Ello no sucederá si frente a la presencia de otras empresas en la misma actividad y con similar capacidad económica, inicia una “guerra de precios” con el objeto de quebrar a éstas; en tal caso el éxito no lo tiene asegurado, pues –a la luz de la teoría de los juegos[2]- dicha empresa no tiene la seguridad de la actitud que tomarán sus competidores frente a la reducción de los precios, siendo que bajo las reglas de la estrategia y la recompensa es probable que todos pugnen por bajar los precios –y no para mantenerlos o subirlos-, ocasionando con ello una ganancia menor a que obtendrían si todos ellos hubieren coordinado o coludido, compartiendo concertadamente el mercado, reduciendo la producción y manteniendo los precios originales –caso Intel y los microprocesadores[3]-.
 
Otra forma de enfrentar la presencia de varias empresas del mismo nivel económico en un mismo mercado, es la de invertir mas en la Investigación y Desarrollo, reduciendo los costos, mejorando la calidad del producto de tal manera que le permita mantener los precios –caso pañales Pampers de Procter & Gamble vs Huggies de Kimberly-Clark[4]-; la teoría de los juegos explica que si entre dichas empresas no se conocen las estrategias que adoptarán cada una de ellas en el mercado, y una de ellas decide invertir en Investigación y Desarrollo, reduciendo con ello los costos de producción y mejorando la calidad del producto, puede desplazar a la otra –u otras- empresa del mercado si ésta no realiza similar inversión; ello llevará a que ambas realicen inversiones similares en Investigación y Desarrollo, aun cuando tal evento signifique la reducción de sus ganancias debido a dicha inversión; no obstante, si llegaran a concertar y ambas no invirtieran en Investigación y Desarrollo se mantendrían en el mercado con ganancias sustantivamente superiores.
 
Como se puede apreciar, la lógica del mayor beneficio lleva a las empresas de similar poder económico a la concertación o colusión para fijar o mantener los precios en el mercado de los productos que ofrecen y obtener con ello el máximo beneficio en perjuicio –generalmente- de los consumidores. Por ello los Gobiernos han tenido que intervenir en los mercados monopolísticos y oligopolísticos, para influir sobre los precios, las cantidades producidas y la distribución de las ganancias provenientes de la actividad económica[5].
 
En nuestro país, existe regulación por parte del Estado respecto de los denominados monopolios naturales, es decir aquellas empresas que dan servicio o abastece el mercado proporcionando mayores beneficios al consumidor –por los bajos costos- que tendrían si existieran mas empresas; es el caso de Las empresas de saneamiento, las que abastecen de energía eléctrica, la que proporciona servicios telefónicos, etc; estableciendo para ello los llamados organismos reguladores.
 
 

[1] Profesor Universitario –en la UNMSM y la U. de Lima- y de la Academia de la Magistratura. Magíster en Derecho con mención en Derecho Civil por la PUCP. Estudios concluidos de Doctorado en Derecho por la UNMSM. Magistrado del Poder Judicial.
[2] PARKIN, Michael y ESQUIVEL Gerardo; MICROECONOMIA, Capítulo 14º: Competencia Monopolística y oligopolio” versión para Latinoamérica; Ed. Addison-Wesley Iberoamericana. Estados Unidos 2001, 5ª Edición. Pág. 293. Explicando la conocida “teoría de los juegos”, inventada –según se indica- en 1937 por John von Neumann, ampliada conjuntamente con Oskar Morgenstern en 1944; los autores citados exponen como ejemplo el conocido caso del “dilema de los prisioneros”; se conoce –precisan- que en general los juegos comparten tres características: reglas, estrategias y recompensas, las que se aplican al citado ejemplo, y que se hacen extensivos a las características esenciales del oligopolio. Exponiendo el caso, indican que dos personas -A y R- son capturados in fraganti en la consumación de un delito -robando un automóvil-; por tal delito, con evidente comprobación, recibirán una condena de dos años de prisión. Durante el interrogatorio el encargado de la investigación –el procurador- detecta que dichas personas habrían cometido un delito más grave –asalto a un banco- unos meses atrás, pero ante la falta de evidencias sólo podrían ser condenados si logra que confiesen su crimen. El encargado de la investigación impone las siguientes reglas y recompensas: los prisioneros son separados y se impide –de modo absoluto- la comunicación entre ellos; estando separados se les comunica que son sospechosos de haber cometido el otro delito –robo al banco-; se les indica que si ambos confiesan el delito mas grave ambos serán condenados a una pena de tres años por ambos delitos; si confiesa uno de ellos y el otro no lo hace, el que confiesa recibirá una pena reducida de un año y el otro una de diez años; frente a tal situación los prisioneros tiene como estrategias las siguientes acciones: a) confesar el robo del banco o b) negar haber cometido dicho delito; el equilibrio del juego se presenta cuando el prisionero A hace su mejor elección, dada la elección hecha por el prisionero R y cuando el prisionero R hace su mejor elección, dada la elección de A. Aplicando el equilibrio de Nash –premio Nóbel de ciencias económicas en 1994- al presente caso, se dice que se esta ante un equilibro de estrategia dominante, que se presenta cuando la mejor estrategia para un jugador es la misma, independientemente de la acción que lleva a cabo el otro jugador; el dilema aparececuando cada prisionero contempla las consecuencias de negar; cada prisionero conoce que si ninguno confiesa recibirán como pena solo dos años de prisión -por el robo de automóvil-; sin embargo ninguno sabe si el otro no confesará; por ello cada prisionero estará ante la disyuntiva de negar y confiar que el otro niegue también el robo al banco, o confesar y solo recibir una condena de un año, si el otro no confiesa; y en todo caso recibir una pena de tres años si el otro confiesa también.
Es evidente que ante la incertidumbre sobre la aptitud del otro prisionero –de negar o aceptar el delito mas grave-, la mejor opción que le corresponde a cada uno es la de confesar, pues siempre estará en mejor condición cualquiera sea la elección que adopte el otro, pues si el otro confiesa la pena será solo de tres años por ambos delitos –y no diez años- y en el supuesto que el otro negara tendría una pena reducida de un año por ambos delitos; en consecuencia ambos prisioneros saben que deben confesar, lo que producirá un resultado negativo, en razón de que si ambos hubiesen coordinado y con ello negado el delito mas grave, solo podrían ser condenados a la pena de dos años por un solo delito.
 
[3] PARKIN, Michael y ESQUIVEL Gerardo; obra citada Pág. 300.Los autores explican el comportamiento de los precios y la producción en la industria de circuitos integrados para computadoras durante los años 1995 y 1996, por medio de “la teoría de los juegos” usando para ello el caso del “dilema de los prisioneros”; refieren que hasta 1995 el mercado para los circuitos integrados Pentium para computadores compatibles con IBM estaba dominado por una empresa: Intel Corporation, el que era capaz de obtener el beneficio económico máximo. El precio de los circuitos integrados fue fijado para asegurar que la cantidad demandada sea igual a la cantidad producida. En 1995 y 1996 con la entrada de un número pequeño de nuevas empresas, la industria se convirtió en un oligopolio. Se afirma que si las nuevas empresas hubieren mantenido el precio de Intel y compartido el mercado, juntas hubieren obtenido beneficios económicos iguales al beneficio de Intel. Pero las empresas –refieren- se encontraron ante el “dilema de los prisioneros”, por lo que los precios se desplomaron hasta niveles competitivos.
 
[4] Ibidem, Pág. 301 y 302. Refiriéndose a otros juegos de oligopolio, los autores exponen el juego que denominan I + D –Investigación y Desarrollo-, aplicándolo al mercado de los pañales desechables; se indica que este producto se comercializó por primera vez en 1966; lo lideres de este mercado han sido Procter & Gamble –fabricantes de Pampers- y la empresa Kimberly-Clark, fabricantes de Huggies; el primero de ellos tiene el 40% del mercado y el otro el 33%; un costoso esfuerzo en investigación y desarrollo dio como resultado la construcción de máquinas que pudieran hacer pañales desechables a bajo costo, permitiendo una ventaja competitiva inicial; diversas empresas pugnan para entrar al referido mercad; en 1990 la empresa Kimberly-Clark (K–C)introdujo por primera vez en el mercado norteamericano los cierres tipo Velcro; por su parte Procter & Gamble (P & G)fue la primera en introducir al mercado de los EE UU. los llamados pañales “con respiración”; el éxito de esta empresa radica en el diseño del producto que las personas valoren mucho en relación con el costo de producirlos; la empresa que desarrolle el producto con la mayor valoración y la tecnología que le permita vender al precio mas bajo del mercado, aumentará su participación en el mercado e incrementará sus beneficios. El esfuerzo en I + D resulta necesario para lograr las mejorías del producto y las reducciones de costos; si ninguna de las empresas realiza I + D todas las empresas pueden estar en mejor situación, pero si una de ellas inicia la I + D las otras tienen que imitarla. En este caso, las empresas antes citadas se encuentran ante el “dilema de los prisioneros”. Por ello, refieren, si ambas empresas realizan I + D sus recompensas son: US.$ 45 millones para P & G y US. $ 5 millones para K-C; si una de ellas –cualquiera- no invierte en I + D y la otra si lo hace, aquella tendría una pérdida de US.$ de 10 millones y ésta obtendría una ganancia de US.$ 85 millones; y si ambas no invierten en I + D, ambas obtendrían ganancias significativas: P & G tendría ganancias por US. $70 millones y K-C por US. $ 30 millones. Como se puede apreciar, el equilibrio de estrategia dominante –dilema de los prisioneros- en este juego es que ambas empresas realicen I + D.
 
[5] Ibidem Pág. 424. Los autores refieren que el gobierno, en estos casos, interviene de dos formas principales: a) mediante la regulación y b) mediante leyes antimonopólicas. La primera de ellas consiste en reglas administradas por un organismo gubernamental, que tienen por objetivo influir sobre la actividad económica a través de la determinación de precios, normas, tipos de productos y condiciones bajo las cuales pueden entrar nuevas empresas a una a una industria; respecto de la segunda de las formas antes citadas, se trata de leyes que regula y prohíbe ciertas clases de comportamiento en el mercado, como es el caso de la fijación ilegal de precios.
 
 
 
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